“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 25 de septiembre de 2016

Horizonte 0057 Prospectiva

Sección: Pensamientos
Autor:    César Camacho
Tema:    Prospectiva
Año:      2016

Hablar de economía no es igual para todos, al parecer existe un orden mundial, decidido a priori, en el cual cada quien la vive según su propio estatus. Para quien tiene por costumbre mantener un carro, dos colegiaturas y cinco tarjetas de crédito, las finanzas funcionan distinto comparado con quien vive el día, forjando a pie el sustento del momento. No sé bien la razón, pero soy fan de aprender andando, así como me enseñó la geografía: se sabe del camino al andar. Como es cultura en mi país, cuando paras a refrescarte en algún lugar de la ruta, son muchas las cosas que puedes ver, tanto para mal como para bien. Recuerdo los relatos de un colega que juró haber aprendido inglés frecuentando los bares de Boston, Massachusetts, aquí aplica lo mismo. Cuando se trata de tragos, puedes terminar compartiendo tanto con un obrero como con un ingeniero y ya muchas veces me había tocado situaciones tan diversas como interesantes. Aquel día compartí una negrita con un comerciante informal, un vendedor de helados. 

– ¡Qué calor hace! – Me dice el vendedor.
– Bastante, quería revisar los cables al motor, pero entre el calor del carro y la pepa de sol me hicieron correr al toldo – le contesto con modorra.
– ¡Que diré yo hermano! Estoy desde las nueve recorriendo el barrio vendiendo, ¡lo bueno es que me contrataron pa´ una fiesta a las cinco en Turmero!
– ¿A las cinco en Turmero?, pero ya son las tres, ¿cómo le haces para llevar la máquina hasta allá?– le pregunto un poco incrédulo, porque de El Samán a Turmero hay más de cuatro kilómetros.
– A patica hermano, poco a poco a las cinco estoy allá – me dice mientras empina su botella para dejarla sobre la reja y aprestarse para seguir.
 
Desde aquel toldo en una esquina de mi barrio, lo veo alejarse en busca de su camino, no hay quien pueda dudar de la fortaleza de un venezolano cuando sale a ganarse el día, siempre con esa pasión que nos motiva a seguir adelante. No importa cuántos kilómetros haya que recorrer, hay que jugárselo todo cada día, con una visión de presente que no trasciende, porque el presente es lo que puedes hacer ahora, no lo que crees que puedas hacer después. La prospectiva se construye con el trabajo del día a día, no hay forma de alcanzar el futuro sin recorrer esos kilómetros.

Anailil 25-09-2016

  Foto: C.Camacho 24-09-2016