Sección:
Poesía
Autor:
César Camacho
Título:
Tiempo
Año: 2011
Año: 2011
Tiempo
Son
las 12:47 y cada segundo parece una eternidad, detrás del cristal de
la inmensa torre, despunta la tarde en los rayos de un sol que recién
ha consumido la mitad del día. No basta con apresurar los minutos
que faltan, estos llegan solos, como subordinados de una inmensa
balanza, donde el peso de los párpados juegan a sostener la
conciencia entre un sueño realidad y un sueño inducido.
Decenas
de kilómetros separan ese sueño de un lecho reparador, un beso en
los labios y un te quiero encendido; kilómetros de asfalto llenos de
mellas como la propia línea del tiempo, carente de garantías y
rebosante de sorpresas, no es posible medir una realidad incierta a
expensas de la distancia, no hay momento para decidir en cual curva
virar, no hay nada escrito.
La
nitidez de una realidad sólo domada por el tiempo, parece lejana
observada a través del tornasol reflejado del cristal, apenas
visible en el sopor de las primeras horas de una tarde que aparece
como cualquier otra, sin lugar definido en una existencia
prefabricada, limitada a los designios de una sociedad silente de
conciencia.
De
momento algo rompe el letargo, se siente un temblor, luego otro, la
incomodidad se hace mayor, una articulación, luego otra, se percibe
el paso del tiempo sobre la carne. La conciencia inducida del sueño,
se desdobla de ese cuerpo mártir, para dar paso a la más humilde y
antigua reflexión, ¿Para qué estamos aquí? y ¿Quiénes somos?
Una
nube opaca el tornasol, el calor del cristal se hace tenue, las
sirenas siguen sonando, el aceite caliente salta de un pistón a otro
allá abajo, luego este se enfría y mañana iniciará de nuevo su
rutina, pareciera que cada partícula de este universo está
destinada a seguir un ciclo finito en el cual el aceite se fabrica y
se quema, al igual que el sol, el asfalto, el cristal y la carne...
El
tiempo no perdona y nosotros tampoco, dejemos de ser tiempo, dejemos
de ser lo que nos han dicho que debemos ser, no mas letargo, no mas
sueño, no mas lucha, la luz de hoy también será de mañana, no
existe nada más, solo la voluntad. Veamos el detrito del asfalto, el
bache, la grieta y el puente artífices del tiempo, cualquier cosa
puede pasar...
El
sol cae y también el tiempo, nunca hay vuelta atrás, aunque siempre
hayamos deseado estar más allá, los granos de arena tarde o
temprano se harán con nosotros, como legado ancestral del todo y la
nada, algún día el cristal volverá a ser arena...
Anailil
26-08-2011