“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

martes, 2 de noviembre de 2010

Horizonte 0004 Caos urbano


Sección: Opinión
Autor:     César Camacho
Título:    Caos Urbano
Año:       2010


A menudo la ciencia ficción nos inspira a soñar con un panorama futurista marcado por el orden y la justicia. El caos es el ambiente de quien no es capaz de vivir en calma, pero ¿quién dijo que los citadinos obligados a la rutina del péndulo pedimos ser parte del caos? Basta tomar la Autopista Valle Coche en Caracas a las horas pico para sentir la más asfixiante visión del caos. Y, en medio de tal desesperación, existe una razón de peso para no portar armas... los motorizados.

En un mundo más sensato, donde la seguridad sea rutina, las ciudades humanas deberán prescindir de todo medio de transporte que contribuya al caos. La "moto" por esencia es un vehículo riesgoso, tanto para quien lo conduce como para quien lo circunda, es un vehículo que debe ser restringido a pistas especialmente diseñadas de acuerdo a sus características. Para los conductores de vehículos de cuatro ruedas, no es misterio la existencia de un "punto ciego" el cual no puedes controlar por los espejos retrovisores, mucha gente corrige esta falta utilizando espejos especiales adheridos a los originales para lograr una mejor perspectiva. No obstante si agregamos, al tema del punto ciego, objetivos móviles de reducidas dimensiones girando en torno a nosotros cambiando de canal a alta velocidad, estaremos en presencia de uno de los peores riesgos de circulación en ciudades.

Como dije al comienzo, llegará un futuro donde la motocicleta sea eliminada como medio de transporte para restringirla a una pista de carreras, o tal vez un museo, llegará un día en el que la eficiencia de las comunicaciones elimine la necesidad de llegar más rápido utilizando medios más riesgosos. Llegará el día en que seamos librados de semejante invento.

Anailil 02-11-2010

viernes, 29 de octubre de 2010

Horizonte 0003 El secreto

Sección: Pensamientos
Autor:     César Camacho
Tema:     El secreto
Año:       2010

El secreto de la vida es pensar en grande, quien no arriesga no es capaz de pensar más allá de su monotonía, el mundo necesita gente capaz de arriesgarse por su país, por su familia y por sí mismos. Los sueños son la senda de quien, corazón en mano, es capaz de entregarse al destino en busca del amor arriesgando en el camino la esencia del automatismo, la esclavitud ideológica y la moral entredicha forjada por los hombres. Amemos sin mesura, porque tal vez mañana, no haya tiempo para arriesgarse...

Anailil 07/09/2010

viernes, 8 de enero de 2010

Horizonte 0002 Más allá de nosotros

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho 
Título:    Más allá de nosotros
Año:       2007
 
Más allá de nosotros

Una gota cayó sobre la primera hoja que reposaba en la carpeta de trabajo, la tinta del bolígrafo hizo borrosa la palabra “latón”, miré al cielo y el gris plomo invitaba a la angustia. En el centro de la calzada, una brisa suave de lluvia arremolinaba el polvo sobre el que jugaban unos niños, de pronto una ráfaga de color pálido corrió hacia ellos, el miedo se apodera de una madre que protege a sus pequeños. El sonido de un zinc al doblarse con el viento, imagino la amenaza de la tempestad para aquello que se guarda debajo de él. Una figura oscura se divisa a unos metros y por cada segundo hay un millar de gotas más, al buscar un techo para guarecerme me acerco a ella y lo oscuro del color son bolsas para basura. Se escucha un lloriqueo, al apartar una bolsa-pared, aparecen un bebé y otros cuatro niños al cobijo del miedo, su madre está con ellos. La escena me retiene, la lluvia comienza a empaparme, mil años de vida no serían suficientes para rogar que aquella agua me cayera sólo a mí, habría andado un millar de pasos para tener el poder de dotar y guarecer. Suena un claxon, una camioneta gris plata viene por mí, al verla surge un enorme vacío por tener tanto y comprender tan poco. En el caminó soñé que todo lo que había visto era una ilusión y que nada de aquello existía en realidad, soñé que todo el mundo se llenaba de humildad y nadie permitía tanta miseria y oscuridad. Al despertar, un deseo enorme se apoderó de mí, que nadie olvide que existe algo porque luchar más allá de nosotros…

Anailil

“Dedicado a los héroes del Alto de la Represa de Soapire, Estado Miranda”

jueves, 7 de enero de 2010

Horizonte 0001 Sueños de esperanza

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho
Título:    Sueños de esperanza 
Año:       2007 

 Sueños de esperanza

Sentía depresión y desesperanza, por un momento pensé que la vida se me venía encima, que se hacía corta, que ya no quedaba nada más. Me levante de mi cama y un pie tras otro me dejé llevar hasta la ventana de mi habitación, introduje mi ojos a través de ella y un paisaje de miseria y pobreza se abrió ante mí, allá en el cerro, uno al lado del otro se apretujaban entre sí un sin fin de techos grises expuestos a los elementos y a quien sabe cuántas penurias más. El viento frío e inmisericorde recorría uno tras otro los alfeizares del pabellón de cirugía, mientras un par de pisos más abajo reposaba una parte de mi cuerpo, de mi alma, de mi esperanza por vivir en un mundo donde, como has nacido habrás de morir. De pronto sentí el frescor de algo que se deslizaba por mi frente, algo húmedo, algo punzante; el agua comenzó a recorrer mis mejillas una y otra vez, gota a gota, segundo a segundo. Cerré mis ojos y ordené a mi mente volar a un mundo de fantasía donde cada gota que cae es una pena que dejamos ir, soñé que la lluvia limpiaba mi alma de dolor, soñé que cada segundo que pasa es una gota de vida que no volverá a caer. Desperté y miré como los techos se impregnaban de esa agua bendita, entonces soñé que el planeta entero se cubría de agua y que cada gota que caía era una miseria menos en el corazón de quienes conocen el verdadero poder de los sueños y el amor.

Anailil