Sección:
Fábulas Urbanas
Autor:
César Camacho
Título:
Un perro con todo
Año:
2015
A
dios gracias es viernes otra vez, pero el privilegio se paga caro,
como es habitual no falta el sin-oficio que se antoja de pedir
información a las tres de la tarde. A esa hora un viernes las
neuronas claman cebada y no coordenadas en un mapa. Mientras busco el
condenado número que se me perdió de la pantalla veo en el reflejo
de la ventana la tormenta que se avecina, pero como yo nací porfiao,
¿o me hicieron? el trabajo hay que terminarlo, así soy yo. Mas
tarde de lo habitual llego a La Bandera bajo el palo de agua y me
interno en la terminal solo para ver materializar la pesadilla, un
mar de gente agolpada buscando en que rayos bus montarse, tal cual la
película aquella del meteorito que nos va a matar a todos un día de
estos, ¿o era un cometa?, da igual. Me avispo, como siempre en estos
casos atento al pregonar de los avances, ¡Valencia 400!, muy caro
son 3 birras menos; luego al poco rato sale el mismo avance,
¡Valencia 300 Ejecutivo!, birra y media más ¡ahora si es negocio!.
Al subir resulta que el ejecutivo tiene menos espacio entre asientos
que una alcancía tipo coxis, acto seguido empotro mis 1,80 metros
como mejor pude junto a la ventana y ahí mismo el hijo de su mama
del puesto de adelante echa todo el respaldo hacia atrás hasta casi
arrancarme los pulmones, me cambio al puesto del pasillo y se acerca
un tipo de 2 metros con un bate de béisbol en la mano y me pide
permiso para sentarse en el cuchitril de al lado, yo pensaba que ni
con mantequilla pero el muy rata entro en el puesto dejando
una estela a cloaca que me hizo reflexionar, ¡ya está!, seguro pise
caca antes de subir al bus!. Tras casi dos horas buscando el origen
de la peste nos agarró la gran cola en Paracotos y el tipo de al
lado me pregunta que por donde vamos, entonces lo supe, el aliento de
aquella alimaña me hizo recordar aquella cuña del tipo con cara de
pendejo que mientras la jeva lo abraza una voz escrita en off
le pregunta: "¿te comiste un perro con todo?"; pero como
vivimos presos de la escasez, forje en mi mente siempre humanitaria
la idea de que aquel pobre tipo no consiguió crema dental ese día,
a fin de cuentas todos debemos lidiar con nuestra propias cargas en
la vida. Me coloqué los phonos y al pulsar play el chofer
hizo girar la rueda, era vallenato otra vez...
Anailil
16-10-2015