“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 24 de septiembre de 2017

Horizonte 0080 Burundi

Sección: Mis Lugares en el Mundo
Autor:    César Camacho
Tema:    Burundi – Lago Tanganika
Año:      2017

Burundi – Lago Tanganika


Gira la ruleta sobre el alfabeto, apuntando en torno al mundo tal cual canica, sorteando destinos sobre un minúsculo grano de arena dispuesto contra un todo infinito; la aguja se detiene y ésta vez no toca hablar de arquitectura o religión, corresponde el turno a algo más esencial que cualquier otra cosa sobre el planeta, el agua. Esta semana en Mis Lugares en el Mundo, visitaremos Burundi, una de las naciones independientes más pobres de África, apostada contradictoriamente, junto al segundo cuerpo de agua dulce más voluminoso del planeta, el Lago Tanganika. Aún en pleno Siglo XXI, el auge de la globalización tiende a limitar el desarrollo de países sin salida al mar, mejor conocidos como landlocked, condición que en la práctica, deprecia el valor estratégico de recursos naturales como el agua dulce, base fundamental del poblamiento. Los países landlocked, poseen economías limitadas por el costo que implica dar cabida a sus importaciones y exportaciones sin la vía tradicional, a saber, a través del mar; no obstante, considerando el valor de uso que representa el agua dulce para la vida humana, un enfoque endógeno orientado a la gestión productiva del Tanganika, podría frenar la depresión social de Burundi, aún a expensas de las leyes del comercio internacional. En 2004, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), introdujo en Burundi, un proyecto para la instalación de secaderos elevados, destinados a impulsar el aprovechamiento de la pesca artesanal en la costa del lago, elevando sus estándares de rendimiento y salubridad. A pesar de la corta duración del proyecto FAO, el impacto de la experiencia aportada se ha dejado sentir en la economía local, generando nuevas fuentes de empleo y ampliando mercados que elevan la ingesta nutricional de todo Burundi meridional. En este sentido, el enfoque que prioriza el agua como vía de comunicación, podría, en un futuro no muy lejano, ser revertido en favor de una visión más humana del recurso, convirtiendo incluso países landlocked, en espacios prósperos en términos de calidad de vida y sustentabilidad, estatus proporcionado por la disposición de un elemento en prospectiva, escaso. Hablar de progreso en países como Burundi, implica albergar una esperanza que va más allá de la simple renta económica y el crecimiento de las reservas internacionales; se trata en definitiva, de hallar modelos de gestión endógena dirigidos a diezmar la pobreza del oriundo, fronteras aparte; visión de humanismo simbiótico que equilibra cada gota de vida con el fragor de la sangre.

Atardecer sobre el Lago Tanganika


Fotografía de Worldtraveller, 2004
Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

Fuentes consultadas:

domingo, 17 de septiembre de 2017

Horizonte 0079 Fiji

Sección: Mis Lugares en el Mundo
Autor: César Camacho
Tema: Fiji – Templo Sri Siva Subramaniya
Año:   2017

Fiji – Templo Sri Siva Subramaniya


¿Fiji? pues claro, ¿no era allí donde quería ir Truman Burbank?, por favor ¡no digan que no han visto esa película!, ¡es un clásico!, bueno en fin, aún pecando de cinéfilo, no les voy a recordar que filme era, para eso está Google ¿no?; y hablando de Google, bueno ya saben, orden cronológico continental, etc., etc., suena el tic de mis dedos sobre el teclado, abro la página de búsqueda favorita y allí esta: Fiji, pulso ver imágenes y aparecen playas, y luego playas, y luego más playas; glúteos aparte, más sufrimiento para un exiliado, trabado en un sistema financiero aislado del capitalismo global. Esta semana en la sección Mis Lugares en el Mundo, más que visitar sitios de postales prefabricadas al magro estilo del turismo tradicional, nos apuntamos a otro toque por excelencia antropológico, con ustedes el templo Sri Siva Subramaniya, ubicado en la localidad de Nadi, tercera conurbación más importante de Fiji, país insular del Océano Pacífico. Ya en entradas anteriores, hemos reseñado templos simbólicos de las religiones católica e islámica; hoy, con el Sri Siva, toca indagar un poco acerca del  hinduismo, el cual llega a Fiji, como parte de una importante migración India, atraída por el auge cañicultor de finales del siglo XIX. En 1984, ocho artesanos indios fueron invitados a construir el que, a postre, sería el templo hindú más grande del hemisferio meridional, a saber, una colorida edificación erigida al estilo de la cultura Dravídica, tradición originalmente autóctona del sur de Irán, hoy radicada en la India. El arte Dravídico es raro de ver fuera del subcontinente, no obstante, su tradición es evidente en éste templo, el cual ha sido minuciosamente decorado con pinturas y figuras de deidades hechas en madera, símbolos de una protocultura que se interrelaciona ritualmente con el universo. El templo, dedicado al Dios Murugan, es en realidad un complejo conformado por tres áreas independientes, erigidas en honor a los Dioses Ganesh, Meenakshi y Shiva. Por fortuna para el aventurero bohemio, la visita del templo está permitida para los turistas, siempre y cuando se vistan adecuadamente y hayan evitado comer carne durante el día; de modo que, por lo que a mí respecta, ya puedo comenzar a hacer mi régimen al estilo vegano, purificando mi cuerpo para tan singular experiencia, ¿será que aguanto a llegar?, ¡nada se pierde con probar!, así que enhorabuena, ¡a entrenar!

Fachada del templo Sri Siva Subramaniya


Fotografía de Maksym Kozlenko, 2014
Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

Fuentes consultadas:



Horizonte 0078 Experiencia

Sección: Pensamientos
Autor:    Cesar Camacho
Tema:    Experiencia
Año:      2011

Siempre aprendemos algo nuevo, incluso en los momentos más difíciles, es un proceso natural y a menudo desapercibido de la vida. Al aprender, enfocamos nuestra mente en digerir, con lógica o sin ella, cada proceso, desde el más simple hasta el más complejo. Poco a poco, el aprendizaje se vuelve cotidiano y con la frecuencia llega la experiencia; seguimos aprendiendo siempre sobre lo mismo pero en distintos niveles y matices. Al volverse experiencia lo aprendido, el proceso de encontrarse pasa de pensarse a sentirse; sientes el carro a tu lado en la autopista al manejar y el dígito perdido en el informe al redactar, el espacio a tu alrededor gana una nueva dimensión, mientras se hace cotidiana una nueva forma de percepción.

Anailil 15-09-2017

sábado, 16 de septiembre de 2017

Horizonte 0077 Jaume Sanllorente

Sección: Citas inolvidables
Autor:     Jaume Sanllorente
Obra:      La canción de la concubina
Año:       2011

“Cuando abra mis maletas, me acordaré de ellas y del amor que les entregué. Siempre formarán parte de mi equipaje. Sólo así, permaneciendo intactas en la memoria, podrán vivir eternamente. Como la brisa del mar. Como los poemas del viento. Como ese conjunto de voces que susurran cosas a través de la brisa, hablando, algunas veces de amor y otras de desesperanza”.

p.261/270.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Horizonte 0076 Alemania

Sección: Mis Lugares en el Mundo 
Autor:    César Camacho
Tema:    Alemania – Puerta de Brandemburgo
Año:      2017

Alemania – Puerta de Brandemburgo 


Doy vuelta a la esquina y avanzo con cautela, se escuchan disparos a mi espalda y corro a ocultarme tras los restos de un camión incendiado; me asomo por una ventanilla rota y quedo hipnotizado viendo el fuego brotar de los pisos altos del Reichstag, cuando de pronto, en medio de la escaramuza, alguien ondea un punto rojo en lo más alto del edificio; se escucha el motor de un vehículo acercarse y de un salto me levanto otra vez a correr, ésta vez, por una calle que se abre hacia el sur, tras recorrer una centena de metros, un T34 sale al camino lanzando una estela de fuego que me hace caer de bruces, me levanto y sigo corriendo en el mismo sentido de la calle cuando por fin, muy cerca de mí, encuentro lo que estaba buscando, hago un último esfuerzo hasta deslizarme por el suelo al pie de una columna de piedra estriada; jadeo de cansancio y miro distraído a lo alto de La Puerta, mientras escucho el rumor de las orugas alejarse, estoy a salvo otra vez, pero ¿Por cuánto?. ¿Qué drama no?, pero no se asusten que no me volví loco, es sólo mi bohemia de historiador aficionado, otra vez soñando con visitar Mis Lugares en el Mundo. Esta semana, además de jugar a la novela bélica, visitaremos un monumento histórico muy famoso, ubicado en la ciudad de Berlín, la Puerta de Brandemburgo. Construida a finales del siglo XVIII por el arquitecto Carl Gotthard Langhans, formó parte de la antigua muralla de Berlín hasta que ésta fue destruida en 1868, erigiéndose desde entonces como una estructura independiente, hoy ubicada en la Plaza de París del centro de la ciudad. La Puerta, fue edificada con piedra arenisca, emulando el antiguo estilo neoclásico de los propileos griegos; posee una altura de 26 metros, coronados por una cuadriga o carro tirado por cuatro caballos conducida por la Diosa Victoria, en cuyo cetro lucen el águila y la cruz de hierro, símbolos de Alemania. El lugar ha sido testigo de eventos que marcaron la historia del país, desde sus orígenes como puerta de entrada para reyes y nobles, pasando por la invasión francesa y la captura de la cuadriga por Napoleón Bonaparte, hasta el asalto final del ejército soviético sobre el edificio del Parlamento durante la Segunda Guerra Mundial. Para historiadores y escritores de todo el mundo, la Puerta de Brandemburgo, es un símbolo de la paz que sobreviene a la guerra, un tributo a la esperanza; y hablando de esperanza, yo sigo sin perder la mía, sólo espero que el tanque ya se haya ido cuando me deslice junto a las columnas, ¡aún así llevaré zapatos de goma! por si acaso…

Panorámica de la Puerta de Brandemburgo


Fotografía de Pierre-Selim Huard, 2015
Creative Commons Attribution 4.0 International.