“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 22 de mayo de 2016

Horizonte 0056 Jorge Isaacs

Sección: Citas inolvidables
Autor:    Jorge Isaacs
Obra:     María
Año:      1867

“La naturaleza es la más amorosa de las madres cuando el dolor se ha posesionado de nuestra alma; si la felicidad nos acaricia, ella nos sonríe”

Horizonte 0055 Ambición

Sección: Pensamientos
Autor:     César Camacho
Tema:     Ambición
Año:       2016

Mucho se ha dicho acerca de la ambición. Según el estereotipo sobre el cual hayamos sido forjados, la ambición podría bien interpretarse de maneras tan diversas como puntos de vista se pueden contar; mientras para algunos la ambición representa la acción de prosperar en función del bienestar, para otros representa el arte de avanzar sacando provecho de las ventajas propias ó, inclusive, de las desventajas de los demás. Ahora bien, sólo por diversión, pongámosle una gota de cosmología al asunto; si bien persiste el dilema de si el espacio-tiempo es o no finito, desde el punto de vista de la vida humana, tal como la conocemos, si lo es. Es decir, el tiempo del que disponemos para ambicionar a comprender aquella célebre frase de Gauguin: ¿De dónde venimos, Quiénes somos, A dónde vamos?, es sin lugar a dudas finito. Y siendo finito ese tiempo, como una pizza cuyos trozos se consumen vorazmente hasta acabarse, cabe preguntarse dentro de la misma analogía, qué proporción del tiempo, del que disponemos para comer nuestra pizza, consumimos tan sólo mientras llevamos cada trozo a la boca. Y de allí, que proporción del tiempo de vida que tenemos lo empleamos en trabajar, ganar dinero, ir al mercado, comprar la pizza o prepararla para poder llevárnosla a la boca. Ya he leído por allí como algunos fanáticos de los números se han puesto a contar estas cifras en años de vida, pero el tema va más allá, entre tanto más tiempo gastamos en proveer, menos tiempo solemos disponer para ambicionar a comprender aquello que va más allá de degustar un bocado. No se trata de tener menos bocados, ni de recibirlos gratis, se trata de tener tantos bocados como momentos para crecer internamente, porque la ambición más lógica resulta de aquello que nos hace crecer proyectando nuestro ser en su máxima expresión. El tiempo para crecer en lo físico jamás debe ser mayor al tiempo para crecer en lo interno.

Anailil 15-05-2016

Horizonte 0054 Un oficio divino

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho
Título:    Un oficio divino
Año:      2016
Un oficio divino

La jornada había sido dura, siempre lo era cuando tocaba andar en las montañas. Aparecen de nuevo esas polvorientas botas protagonistas de tantas andanzas, un símbolo de tantos pasos andados cuya huella no suele recordarse en la tierra tanto como aquellas que dejara Armstrong en el Mar de la Tranquilidad, Humboldt en las regiones equinocciales o Cook en tierras de los kiwis. No siendo por ello nuevos colonos, andamos los pasos de quienes se exiliaran en las faldas del  Pico Codazzi, tierra de especies fragarias y prunnus que se abren paso entre el bosque plagado de líquenes y helechos. Las ruedas, tal cual botas también cubiertas de polvo, nos llevan cuesta arriba como si fuéramos a tocar el cielo, el bailoteo de la cabina abierta al superar las zanjas del camino, nos hace temer caer de un momento a otro en la dirección opuesta a la trayectoria del vehículo y sus 45 grados. La suspensión se nivela y al llegar a la loma, una bodega nos ofrece el clásico néctar de final de jornada; sentados en la cabina nos alcanza el ocaso al fervor de las historias vividas, el calambre en las piernas y el frío del crepúsculo que ya se tiñe naranja, mientras arriba, a lo lejos, un cirro se extiende majestuoso indicando el origen de los alisios que barren esta tierra de gracia, cuyo valor no se mide en números, se mide en imágenes grabadas en el iris de su gente. Las tintas del cielo se hacen opacas mientras el verdor de la montaña cede en un mar de puntos de luz, dispersos pero respetuosos de las cercanas cimas que nos separan del mar. Al fondo el valle, cuyas aguas alimentan el Lago de Los Tacarigua, se pierde entre las primeras casas de La Victoria, umbral que separa la vida urbana moderna de la tradición de la montaña, cien años de distancia entre la cultura del campo y la modernidad de la ciudad. Las luces en el tablero de la pick-up se hacen más brillantes, mientras, tal cual pioneros en tierra ajena, nos dejamos fundir con el entorno que nos rodea, siempre dejándonos llevar por una charla bajo las estrellas  al recuerdo de alguna canción, bendito oficio divino que se lleva en el corazón.

Anailil 21-05-2016

Horizonte 0053 Albania

Sección: Mis Lugares en el Mundo
Autor:     César Camacho
Tema:     Albania – El Castillo de Berat
Año:       2016

Albania – El Castillo de Berat


Y después de una sequía de un par de meses sin escribir, al fin, un servidor, ha decidido sentarse de nuevo a experimentar ese arte de viajar con la mente, dejando que el espíritu se apodere de lugares que, aún siendo lejanos físicamente, se pueden alcanzar con solo cerrar los ojos. De modo que, siguiendo nuestro orden preestablecido, corresponde en la sección Mis lugares en el Mundo visitar Europa por primera vez, comenzando alfabéticamente por Albania, un país ubicado en la costa oriental del Mar Adriático, el cual ha formado parte de diferentes imperios con el paso de los siglos, desde su origen pre-macedónico, hasta su más reciente comunismo pro-soviético y posterior alineación con el mundo occidental. La ciudad de Berat, fundada hace más de 2.400 años por la civilización Iliria, se ubica en un condado de nombre homónimo, enclavado entre la accidentada y montañosa fisiografía del país; el asentamiento original de ésta ciudad histórica albanesa, fue fortificado para protegerla de ataques extranjeros, sobreviviendo algunos de sus muros hasta la actualidad gracias a su continuo poblamiento. El castillo-fortaleza de Berat es una ciudadela dotada de importantes reliquias arqueológicas y religiosas, llegando a albergar hasta veinte iglesias cristianas, una mezquita, guarnición, acueducto y una acrópolis también amurallada. En total, el castillo abarca unas 9,6 hectáreas y fue edificado empleando rocas tetragonales sobre una colina de 214 metros de altitud sobre el nivel del mar; el enclave defensivo del castillo, formaba parte de un complejo militar más amplio el cual incluía la fortaleza de Gorica, emplazada en las colinas de la vertiente opuesta del río Osum. Las murallas y demás artificios defensivos fueron reforzados y mejorados por las diferentes administraciones locales, destacando a tales efectos la influencia Bizantina y  Otomana. En resumen, es posible afirmar que Berat es, sin lugar a dudas, un lugar lleno de historia en el cual confluyen vestigios de diferentes culturas, además de una locación estratégica militar y agrícola emblemática del país y un sitio turístico por excelencia. Caminar por la rivera del Osum y adentrarse en las callejuelas de Berat, contemplando en lo alto las torres y murallas de una ciudadela de más de dos siglos de antigüedad, puede ser un destino demasiado exótico para algunos, pero es allí, en lo profundo, en la cultura de adentro, donde se forja el sueño de aprender el camino al andar.

 Sendero de entrada al Castillo de Berat


Fotografía de Jason Rogers, 2007 
Creative Commons Attribution 2.0 Generic.

Fuentes consultadas: 
https://es.wikipedia.org/ 
https://commons.wikimedia.org/

domingo, 15 de mayo de 2016

Horizonte 0052 Laura Fermi

Sección: Citas inolvidables
Autor:     Laura Fermi
Obra:      Mussolini
Año:       1962

“Mucho peores aún eran las cicatrices morales. El pueblo italiano estaba cansado de una guerra que nunca había querido y para la que no se hallaba preparado. Estaba disgustado consigo mismo y con los demás, y, si bien confiaba en reconquistar sus valores espirituales, se daba perfecta cuenta de la corrupción en la que estaba sumido. Las desastrosas condiciones que imperaron en los dos últimos años, que fueron de guerra total, dieron lugar a actos increíbles de generosidad, abnegación y solidaridad humana, pero también proliferaron la insensibilidad y las peores formas de egoísmo. Los sentimientos de protección que alentaron en el pecho de muchas madres en busca de comida y abrigo para sus hijos, la codicia de algunos, la indiferencia de muchos y la condescendencia de los ejércitos invasores alentaron la prostitución y un mercado negro que, a la larga, había de salvar al país del hambre, a pesar de que constituía tierra abonada para especuladores y logreros. Esta confusión de valores tenía sus raíces no sólo en el carácter mismo de la guerra, que siempre extrema lo mejor y lo peor que hay en los hombres, en la que el bien y el mal van mezclados, pudiéndose interpretar las mismas acciones como traición y heroísmo, como crimen o como victoria sobre la tiranía, sino también en más de veinte años de dictadura. Este sistema, que hace su norma, consciente o inconscientemente, de la mentira y la arbitrariedad, en el cual la crítica y el pensamiento independiente son suprimidos para verse reemplazados por la sumisión y la hipocresía, habían dejado a los hombres desorientados e incapaces de hallar en sí mismos las directrices morales que pudiesen inspirar sus acciones. Los jóvenes únicamente habían conocido la servidumbre y los viejos se habían ido adaptando lentamente a ella. Todos se habían convertido en los seguidores de la voluntad de un hombre, que les arrastró consigo en la loca aventura de su vida”.

La Italia fascista de finales de la Segunda Guerra Mundial, descrita por Laura Fermi, biógrafa de Benito Mussolini.