“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

jueves, 27 de junio de 2019

Horizonte 0115 Apariencias

Sección: Caminos de inmigrante
Autor:     César Camacho
Título:     Apariencias
Año:        2019

A veces las historias llegan a mí como colgadas de un hilo, a cada tanto, en nuestro afán por resolver nuestra mente, olvidamos que existen otras, estoy convencido de que el mundo sería diferente si todos pensáramos un poco más en el entorno, usando de vez en cuando otros zapatos. Aplica como para todo la regla del equilibrio, mi favorita, me gusta jugar a que las conductas y muchos otros criterios se pueden medir en una recta numérica donde los extremos difieren de lo extenso a lo diverso, de lo puntual a lo abierto, del egoísmo al altruísmo. En fin que poniéndonos más cerca del cero, es posible sentir de cerca como llegan estas historias a nosotros. 
 
Ella es dominicana y suele trabajar como servicio de limpieza de áreas comunes, su amabilidad caribeña contrasta con el promedio un poco mas frío de los locales, mientras pasaba el “mocho” frente a mi garita, alzó su tez morena al responder mi saludo:

- ¿Bien, tu como vas? - replicó entonces agitando su melena cobriza.
- ¡Pues bien, otro día otro pavo! - agregué poniéndole un toque local a la conversación.
- Así es, yo contando los días para irme a mi país.
- ¿Eres dominicana? - pregunté creyendo recordar haberlo indagado antes.
- ¡Sí!, y me tengo que ir, mi padre falleció el año pasado y yo no pude estar - agregó sin dejar de sonreir.

Como para mi el conflicto sobre las ventajas y desventajas del emigrante esta a flor de piel, continué indagando:

- Lo siento mucho, de verdad, es triste cuando estas cosas tienen que pasar, son riesgos muy altos los que se corren cuando venimos lejos a trabajar, pero, ¿ha sido un accidente? - pregunté compartiendo de alguna manera su dolor.

- No, ha sido el cáncer, - replicó ya menguando su sonrisa - cáncer de próstata, duró 4 meses, nos reuniremos todos los hermanos para visitar la lápida, yo no pude estar con él en sus últimos meses, ni tampoco mis hermanos que viven en Estados Unidos.
 
Yo, conmovido por el relato, volví a las diatribas que deriban del exilio y sus consecuencias. 

- No he podido ir al final porque el ticket es muy costoso, sólo pude verlo un par de meses antes de fallecer, murió en el hospital, ya al final se arrancaba el cuero de los brazos con las uñas. 
 
Con la garganta nudosa pregunté:
- ¿Por el dolor?. Y en un último esbozo de sonrisa agregó:
- ¡Ya no sigo, adiós!

Sobreviene entonces, de súbito, la moraleja del cuento, por muy sonriente y fuerte que luzca la persona, no debemos desmeritar lo que internamente pueda estar pasando, es regular la regla numérica para hacer un mundo más justo. La carga emocional es muy alta y siempre habrán diatribas por resolver como la del tiempo presente que le robamos a los nuestros, por necesidad.


Anailil 27-06-2019

domingo, 16 de junio de 2019

Horizonte 0114 Fiesta en Elorza

Sección: La Historia de mis Canciones
Autor:     César Camacho
Título:    Fiesta en Elorza 
Año:      2019 
 
Fiesta en Elorza – Eneas Perdomo (1979)

Y siempre el campo y la ruralidad allí criandome como hijo ajeno, cual cachorro extraviado de ciudad. Recuerdo aquellos tiempos de “viajar” a El Jarrillo (Miranda - Venezuela) por paseo de fin de semana, larga travesía que se hacía por una estrecha carretera de tierra llena de cruces en los bordes (las cuales me aterraban), y por la cual llevaba horas recorrer la distancia desde Los Teques. Solíamos ir en caravana: el Sr. Leopoldo Sánchez en su pick up Jeep (le gustaba liderar), el “verdugo”, como llamaban al Land Crusier techo de fibra de mi padrino Antonio, la Jeep Wagoneer del abuelo y nosotros en nuestro Land Crusier marrón. En fin que cuenta una leyenda familiar, que, papá, disfrutando de su ambiente de campo, se paró a cantar “Fiesta en Elorza” en un restaurant donde solíamos ir al llegar al pueblito, tela que cortar para años de historias y cuentos que hoy revivo en su honor por ser el día del Padre. ¡Felicidades Papá!!

Anailil 16-06-2019

jueves, 13 de junio de 2019

Horizonte 0113 Entre dos mundos

Sección: Caminos de inmigrante
Autor:     César Camacho
Título:     Entre dos mundos
Año:       2019 
 
Era mi dia libre y me habian cambiado de horario, al día siguiente iniciaba una corrida de 6 días de 12 horas en turno de noche. Mientras terminaba de cocinar, lavar y planchar lo necesario para aligerar los días que venían, pensaba en cómo podría llevar mejor el cambio de turno, el cual si bien ya me había tocado antes invertir, seguía siendo tortuoso de adaptar. Decidí que lo mejor era, tras pasar por “Liberty” a enviar a Venezuela las medicinas de mi hija, esas que no se consiguen allá, podría darme un paseo por el que, hasta ahora, ha sido mi barrio favorito de Barcelona, Villa de Gracia; como siempre yo buscando la geografía a través de los pies, andando como un loco hasta más no poder. Como parte de ese itinerario inventado, elegí pasar primero por un bar catalán de dominó para sentirme más en casa, allá Jhon, Jhonny, Jacky y Juanita sabrán de que hablo; estándo allí y tras notar que nadie me invitó a jugar, habían no menos de 10 mesas activas de dominó pero todas entre gente que se conocía entre sí, me puse a otear el móvil, cuando, de pronto, me llega una alerta de la aplicación “Too good to go”, la cual me habían recomendado en un grupo de face, pero no me había arriesgado aún a probar. Dicha aplicación, a mi parecer, tiene un propósito muy noble, el de rescatar, al menos, un porcentaje de la comida que diariamente se desecha en una de las ciudades con más intensa resturación en toda Europa; a través de ella pagas una fracción módica por un “paquete sorpresa” con los “restantes” del día, los cuales, de otro modo, irían a parar a la basura. Supe entonces que una pizzería a unas pocas cuadras, liberaría una venta en un par de horas, yo estaba cerca, y, habiendo decido acostarme lo mas tarde posible para poder invertir el turno de sueño, decidí arriesgarme a usarla cuando menos por un buen propósito, noble empresa la de pensar en todos aquellos que hoy no tienen nada que comer. Acto seguido, salí del dominó, triste por no haber jugado pero a la vez contento por haber escuchado las piezas rechinar, caminé por las estrechas callejuelas de Villa de Gracia, un casco urbano de carácter pre-industrial el cual fue conurbado con la gran Barcelona como parte del ensache planificado a finales del siglo XIX. Llegué a la Plaza de la Revolución, y tras ver de reojo la pizzería y notar que aún quedaba tiempo para recoger el pedido, continué callejeando las manzanas que alrededor conforman la estructura de la Villa y entré en un pequeño bar, donde, al pedir “una caña” me han servido una Urquell checa, la cual recomiendo con premura, esquisito privilegio el de restaurar aún cuando a muchos, alrededor del mundo, no les queda mas que mendigar. Terminada la Pilsener, se hizo la hora de ir por mi pedido, y, de vuelta en la plaza, entré al local con mi recibo electrónico abierto en el móvil. Muy corteses los chicos me despacharon una caja de pizzería con 6 “slices” diferentes dentro, parte del restante del día. Salí a la calle y seguí callejeando comiendo un pedazo de pizza a la vez, frios todos ellos como una noche de la Barcelona primaveral, pero gustosos por el valor aprendido de la carencia prolongada. Seguía yo avanzando por las calles y muchos al pasar, me miraban como quien recién ha recogido las sobras del trasto de la basura, y digo yo, sí, estaban frías, pero eran mías y no me las habían regalado, las he pagado con mi salario, las he ganado, no las he pedido, no he tenido que anotarme en ninguna lista ni esperarlas en una bolsa, esa noche me comí una pizza como la que tantas veces, en tiempos recientes no pude comer. Rescaté comida de un sistema que desperdicia los recursos a diario pero que al mismo tiempo trata de que todos coman, historia de dos mundos que termina con el último “slice” frente al contenedor de basura para reciclar que dice “cartón”, abrí la tapa, arrojé la caja, y me perdí en la noche.

Anailil 13-06-2019

martes, 11 de junio de 2019

Horizonte 0112 All Right

Sección: La Historia de mis Canciones
Autor:     César Camacho
Título:     All Right 
Año:       2019
All Right – Christopher Cross (1983)

Habiendo superado el capítulo de Arjona, aunque insisto en que había que contarlo, por ser una historia personal; sin cambiar mi época retro favorita, les traigo este tema cuya historia ha transcurrido en tiempo real. La pista me viene de esas tantas que escuché alguna vez en mi infancia y de la cual no me ocupé nunca de indagar, creo que a todos nos pasa que escuchamos una canción y quedamos en anotarla pero a la final pasa de largo, pues hoy he rescatado ésta, estando en mi sitio de trabajo, descubrí una emisora FM de Barcelona llamada Kiss, que ofrece solo música de los 80s y 90s, fue así como me llego ésta melodía la cual decidí regalar a mis padres por celebrar hoy su aniversario de bodas número 41. Rolas de tiempos antiguos que vienen a nosotros como por razón divina.

jueves, 6 de junio de 2019

Horizonte 0111 Pasillaneando

Sección: La Historia de mis Canciones
Autor:     César Camacho
Título:     Pasillaneando 
Año:       2019 
 
Pasillaneando – Antonio Heredia (1969)

Como ya les he contado, siempre he sentido la música muy de cerca, y una de mis mayores frustraciones ha sido, hasta ahora, la de no dominar lo básico de algún instrumento. Recuerdo mis primeros intentos de tocar el cuatro, uno viejito que tenía mi papá en casa, el cual luego reemplazaría por uno que me compré un diciembre con un billete de 100 bolívares que mi abuelo Alfredo me regaló escondido dentro de una nuez, particular y graciosa forma como cada diciembre solía darme su aguinaldo. Con aquel cuatro intentó mamá enseñarme “Pasillaneando”, y algo habré aprendido, pero lo más sublime de la tonada me llegaría años después al disfrutar de mi hija Sofía bailándola vestida de moza criolla con los cachetes colorados y llenos de vida, lágrimas de alegría que no se olvidan.

Anailil 06-06-2019

Horizonte 0110 Tarde

Sección: La Historia de mis Canciones
Autor:     César Camacho
Título:    Tarde 
Año:       2019 
 Tarde – Ricardo Arjona (1998)

De Metállica a Arjona, ahora mis panas rockeros si me van a odiar. Pero como dice el dicho “hay que bailar como si nadie te viera”, además muchas face-amigas agradecerán el gesto, estoy seguro. Mucho se ha dicho de Arjona, y cuando digo mucho es para bien y para mal; sin embargo, no se puede negar que suele haber mucha filosofía en sus letras. La de hoy la he elegido, en particular, porque me fue dedicada hace varios años en un afán intenso, y recíproco, por señalar como llega a nosotros “Tarde” lo que no podemos poseer. Hoy, creo que cuando se trata de amor, no se trata de poseer, se trata de compartir algo que esta por sobre cualquier apego físico o material; el que ama de verdad, guarda en su corazón cada sentimiento que la vida le regala, sin imponer su ego sobre nadie y “Sin daños a terceros”. Más hoy, aunque tarde, doy gracias por aquel regalo, enseñanza de vida.

Anailil 06-06-2019