“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 8 de octubre de 2017

Horizonte 0085 El trámite

Sección: Fábulas Urbanas
Autor:     César Camacho
Título:     El trámite
Año:       2017

Era uno de esos días para hacer cosas importantes, un trámite que llevaba  más de un año haciendo; un trámite de esos que pueden cambiarte la vida, en palabras urbanas, algo bastante detestable para mi, sacar papeles. Muy temprano en esa mañana, le encomiendo a mamá pedir por mi fortuna, me calzo los zapatos de suela y salgo a la calle ataviado de azul, siguiendo su recomendación. Dejo el carro en un centro comercial cercano para evitar que me tranquen en el estacionamiento de la oficina; llego al trabajo y otra vez el mismo rollo de quien invitó a quien y quien hizo o no hizo qué mientras llegan pedidos y más pedidos, me siento a trabajar mientras intento calmar a mi homóloga que está llorando por el regaño de hace un rato.  Bajo la vista y revisó el reloj, ¡las once y cuarto!, ¡la cita es a las doce!, me levanto en volandas de la silla y al salir a la calle resulta que está comenzado a llover, recorro las dos cuadras que me separan del carro planeando con mis suelas sobre el agua, paso el swiche y salgo al tráfico de medio día, espeso por la lluvia. Respiro profundo mientras avanza, lentamente, la cola para llegar al edificio del consulado; entro al estacionamiento y busco rápidamente un puesto donde no tenga que dejar la llave, no hay, llego al cuarto piso y toco la corneta para hacer señas al tipo para que me reciba el carro, pero resulta que el tipo está dormido sobre el escritorio; a media distancia entre el durmiente y yo, hay tres personas charlando sin la mayor intención de ayudarme, el minutero avanza y veo un letrero que dice “privado” en la rampa que da acceso al quinto piso, arranco la camioneta subo y veo un puesto vacío que no tranca a nadie, paro el carro, agarro las carpetas y bajo al piso cuatro para tomar el ascensor porque al cinco no llega. Cuando bajo al cuatro, el parquero sigue dormido y me cruzo con los tres que me ignoraron, cuando voy a tomar el ascensor uno de ellos me grita:

         ¡señor, no puede parar el carro en el cinco!, y yo le contesto 
         ¡lo siento no tengo tiempo!

Me monto en el ascensor y lo dejo hablando solo, insultándome; son las 11:45 am, ¡llegué en el momento justo!, pregunto al vigilante de planta baja y me da acceso a la torre de oficinas. Subo al piso, espero mi turno y presento los papeles; me tocó la muchacha amable, ¡el azul funcionó!, pienso para mis adentros, cuando de pronto se deja oír mi mayor temor:

─¡le faltan dos papeles! ─me dice la chica tras el vidrio─, pero míreme le voy a ayudar, tráigame esta copia impresa en menos de veinte minutos y de lo demás yo me encargo.

Resulta que la fulana copia que me faltaba no la tenía a la mano, tenía que llamar a una persona que no siempre contesta el teléfono, para que me la mandara al correo e imprimirla en un cyber café ¡y todo en menos de veinte minutos! Es imposible, me dije.

Esperé impaciente, mientras la analista terminaba de revisar, sin poder hacer la llamada que tenía que hacer porque allí dentro esta prohibido llamar, el tiempo pasaba. Me devuelven los papeles y me recuerdan el tiempo que me queda, salgo corriendo del piso, prendo el teléfono y hago la llamada, el auricular repica mientras tomo el ascensor, me contestan ¡Qué suerte!, pido la información y en menos de 5 minutos ya la tenía en mi correo, ¡increíble!, pregunto a una señora de mantenimiento donde hay un sitio para imprimir, me explica y salgo a la calle mientras sigue lloviznando, aprieto la carpeta contra el pecho y comienzo, otra vez, a planear con mis zapatos de suela sobre el piso mojado, llego al sitio de impresiones y un taciturno empleado me indica una máquina para abrir el correo, entro a la pc y la página me pide enviar un código de seguridad a mi teléfono por estar en una ubicación no habitual, pido que me envíe el código pero éste no llega, miro el celular y no tiene señal, estoy en un sótano, corro a la escalera mecánica dejando las carpetas sobre el mostrador, agarro señal, llega el código y corro de vuelta para abrir el correo, el tiempo pasa inclemente. El empleado me imprime el material ampliado, le digo que ampliado no sirve que por favor lo haga tamaño normal, dos minutos más perdidos, dejo el dinero con vuelto incluido sobre el mostrador, por suerte tenía efectivo, y salgo otra vez a planear una cuadra hasta el consulado, subo al piso y aún está abierto, ¡lo logré!, me hacen esperar 5 minutos y me llaman de la taquilla, con una sonrisa la chica anexa el papel faltante y de pronto me dice:

─no puede ser ─siento un frio en la nuca y pregunto─
─¿Qué pasa?
─señor disculpe, le hace falta otro papel, ¿puede volver el lunes?

Anailil 30-09-2017

Horizonte 0084 Bahamas

Sección: Mis Lugares en el Mundo
Autor:     César Camacho
Título:    Bahamas – Museo de los Piratas
Año:       2017

Bahamas – Museo de los Piratas



¿Un poco de historia hecha turismo? ¿Por qué no? Siendo América un continente forjado por excelencia, a partir del choque entre culturas ancestrales y grandes poderes coloniales, son muchos los rincones cargados de relatos, anécdotas y tradición que podemos hallar oteando entre su fisiografía. Esta semana en Mis Lugares en el Mundo, aprenderemos un toque de historia al estilo pirata, reseñando los eventos más relevantes que condujeron a la creación de un museo alegórico en la ciudad de Nassau, capital de las Bahamas. Para aquellos lectores no calificados como geo-frikis, debemos comenzar diciendo que, Bahamas, es un país insular ubicado al norte de Cuba y al sureste de la costa del estado de Florida; un archipiélago conformado por más de 700 islas e islotes, otrora dependiente de la corona Británica. La historia de la piratería en el Archipiélago de Las Lucayas, topónimo oficial de las islas, se remonta a la segunda mitad Siglo XVII, periodo durante el cual la ciudad de Nassau, fue atacada, destruida y reconstruida en diferentes ocasiones al fragor de la lucha entre las flotas coloniales europeas y piratas, comandadas éstas últimas, por Thomas Barrow y Benjamin Hornigold, personajes que a postre se convertirían, de facto, en los gobernadores de una auténtica República Pirata. Otros líderes forjadores de la era dorada de los piratas en  Bahamas fueron, Sam Bellamy, Stede Bonnet, Charles Vane, Jack Rackham y el famoso Edward Teach, mejor conocido como “Barbanegra”, quien fungió además como magistrado electo por votación, según el código de gobierno y conducta del momento. Tras 12 años como “República”, el asentamiento fue finalmente abatido por las fuerzas británicas al mando del Capitán Woodes Rogers, quien en adelante fungiría como Gobernador Real de las islas. En honor a su particular tradición, es posible visitar en la ciudad, el museo conocido como Pirates of Nassau, el cual posee como mayor atracción, una réplica de un barco pirata de la época con numerosos detalles históricos y reliquias. En su interior se recrea, con gran realismo, la vida en tiempos de la República Pirata, ofreciendo exposiciones en cera con representaciones de las batallas navales de entonces. En fin, otro enclave interesante para visitar algún día, cuando se trata de destinos exóticos, siempre aparece un servidor con una nueva historia; se dice que en la vida no todo es tener con qué, sino también en donde y porqué. Yo, por mi parte, no tengo con qué, pero cuando tenga ya sé donde estaré y porqué, ¿básico no? Así que, enhorabuena, disfruten el sueño que les dejé.

Museo de los Piratas de Nassau


Fotografía de Jerrye and Roy Klotz, 2012
Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

Fuentes consultadas:
 

domingo, 1 de octubre de 2017

Horizonte 0083 Negocio

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho
Título:    Negocio
Año:      2017
Negocio

Otra noche de cansancio, momento propicio para escribir. La barra de madera brilla al son de los reflectores, mientras dos comensales se sientan a debatir cifras en un cono lejano, inalcanzable para el caminante soberano. El negocio cobra vida al escucharse el teléfono repicar, mientras al son de las burbujas sobre la espuma, una orden de proteínas se deja escuchar, es el encanto de la ciudad materializado entre el vidrio y el ámbar del líquido cuyo rumor se siente trepidar. Al son de los números, los compadres se esmeran en comparar, perjuicios y beneficios entre vender y comprar, cuando al son del jazz en las bocinas, rechinan los platos al chocar, disponiendo la cena para disfrutar. Termina el negocio y suena el cubierto al reposar, los compadres se levantan de la barra sin sopesar, la proteína que a medias acaban de abandonar. Menudo artificio del verdadero capital, que se abandona a ratos sin reparar.  

Anailil 26-09-2017

Horizonte 0082 Globalización

Sección: Opinión
Autor:     César Camacho
Título:     Globalización
Año:        2017

El debate sobre la globalización da para rato. Mucho se asocia el concepto de globalización con la vorágine del capitalismo global, representada en el poder de las grandes corporaciones transnacionales. Aun así, como en todo concepto, es necesaria la prueba del equilibrio. Si bien la globalización, tal y como funge hoy, responde a intereses financieros, a menudo en la izquierda se omite el principio que rige el valor de uso sobre el valor de cambio. Ante la visión de un mundo globalizado establecido sobre un único planeta, la visión de soberanía nacionalista que promueve el desarrollo endógeno como alternativa, choca con el enfoque que administra cada recurso como escaso. En otras palabras, la globalización vista en el contexto de un mundo multinacional, luce como un artilugio destinado a satisfacer los intereses más privilegiados; mientras una globalización basada en un mundo uni-nacional, podría administrar eficientemente la explotación de los recursos naturales, frenando el auge de aprovecharlos por el mero gusto de alimentar las arcas soberanas. En consecuencia, considerando lo pequeña que luce la humanidad como un conjunto uni-racial, una visión orientada a fomentar la explotación de los recursos naturales, aplicando criterios de factibilidad que permitan discretizar potenciales a muy largo plazo, podría prolongar la vida del planeta. Surge entonces un nuevo enfoque de globalización, formulado sin fronteras en la corteza, visión integradora cuyo alcance se mide con los límites de nuestra biosfera. 

Anailil 26-09-2017

Horizonte 0081 Soledad

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho
Título:    Soledad
Año:      2017

Soledad

Es como un murmullo. Un rumor sordo que a ratos se vuelve habitual, tanto que a veces pasa desapercibido; voces que vienen y van sin distinguirse, más allá del tono elevado al reír o debatir. De súbito sientes algo diferente, una rara sensación de bienestar, respiras más despacio cuanto más rápido fluyen las palabras sobre el monitor, es allí cuando caes en cuenta que el rumor ya no está, se siente un poco más ese dolor el codo y esa presión en el cuello, nadie te pregunta, estás solo; te escuchas más a ti mismo pensar las palabras antes de escribirlas. Te sientes por primera vez en horas, mientras te descubres sumergido en un mundo virtual creado para tus ojos, donde nada es real más de allá de la silla, la mesa y el plástico a tu alrededor. Personalidad que desafía la naturaleza social de la gente, soledad que nutre los momentos de reflexión, siempre absortos en el que hacer por deber, cambiando la creatividad por el placer de ser sin padecer.

Anailil 26-09-2017