Sección:
Opinión
Autor: César Camacho
Título: Un nuevo modelo
Año: 2020
A menudo
nos dicen que debemos ser objetivos, pero si lo fuéramos seríamos objetos (J. Bucay);
el simple hecho de ser humanos nos hace subjetivos, por lo que siempre tendemos
a apreciar las cosas desde un punto de vista particular; difícil resulta
contemplar todas las perspectivas existentes, pero a mayor cantidad de enfoques
estudiados más equilibrado será el criterio asumido. Así la señal de un
receptor GNSS, a mayor cantidad de satélites en línea, más precisa la posición.
La crisis del Covid-19, ha abierto las puertas para que analistas de todo el
mundo aporten su opinión acerca de cómo debe ser interpretado el momento
actual. Desde el punto de vista de un servidor, no deben generalizarse los
efectos de la crisis en función de una tendencia específica, pasa que es más
frecuente apreciar los blancos y negros de un cuadro que sus tonos de grises.
Hace algunas semanas, circulan en las redes artículos de opinión con listas de
elementos que han quedado al descubierto con la crisis y a partir de los cuales
es necesario invocar un nuevo modelo. Al respecto, debe tenerse en cuenta lo
riesgoso de criticar al modelo perdiendo de vista su reemplazo, estaríamos
dejando abierto un hipotético espacio potencial de ser ocupado por el
omnipotente egoísmo humano, factor a menudo ausente cuando jugamos a hacer arquitectura
de sistemas (¿externalidad humana?). En consecuencia, resulta necesario
continuar haciendo aportes que permitan esbozar ese nuevo modelo sustituto,
tomando en cuenta que debe este ser sostenible a partir de realidades tan
complejas como la globalización, la lucha de clases, las culturas y
tradiciones, el calentamiento global y la naturaleza humana en sí misma, casi
siempre individualista. En medio de la crisis, he leído quien incluso ha
señalado que el concepto de desarrollo sostenible ha caído en desuso; nada más
lejos de la realidad. Se trata de dar un nuevo giro al reto conceptual del
desarrollo incluyendo nuevas variables sin adscripción política o ideológica
específica surgidas tan solo quizá del sentido común; se trata de hacer la
“posición” del receptor un poco más precisa. Diseñar un nuevo modelo, comienza
por hacer sostenible el manejo de los recursos disponibles, ya sean materiales
o en forma de talentos. En este “pequeño punto azul pálido” (C. Sagan), alejado
años luz del destino prometedor más cercano, no se me ocurre mejor tema para
comenzar una lista de factores a tener en cuenta, que la adopción de un sistema
cíclico de aprovechamiento de los recursos (una idea ya preconcebida); en un
aspecto clave de la sostenibilidad, los recursos deben tener la mayor tasa de
reincorporación al sistema, y eso incluye a los humanos. Son de cuidado tanto
la correcta administración de los recursos materiales como la protección de las
personas, de allí que la base de un nuevo modelo parte por garantizar, sin
excepción, el correcto y libre funcionamiento de la academia como sede creadora
del conocimiento, casa formadora de los profesionales que dedicarán sus vidas a
aspectos primordiales como la salud, educación, alimentación, seguridad,
ordenación del territorio, y, sobre todo, el desarrollo tecnológico que nos
permitirá convertir lo nocivo del modelo actual en una nueva oportunidad para
avanzar. Al final dos consideraciones; una, debemos ser conscientes de que la
crisis del Covid-19 parece distar de un auténtico apocalipsis que force la
implantación de un nuevo modelo, y, dos, que una vez llegado el momento, no
saldremos del atolladero buscando en las fallas del otro un motivo para tener
la razón. Un nuevo modelo se construye con todos y para todos.
Anailil 06-04-2020