“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

sábado, 27 de febrero de 2016

Horizonte 0049 Jorge Isaacs

Sección: Citas inolvidables
Autor:     Jorge Isaacs
Obra:      María
Año:       1867

“…yo había recorrido el huerto llamándola, pidiéndosela a los follajes que nos habían dado sombra, y al desierto que en sus ecos solamente me devolvía su nombre. Aquel monólogo terrible del alma ante la muerte, del alma que la interroga, que la maldice… que le ruega, que la llama, demasiado elocuente respuesta dio esa tumba fría y sorda que mis brazos oprimían y mis lágrimas bañaban”

Horizonte 0048 OSHO

Sección: Citas inolvidables
Autor:     OSHO
Obra:      El Libro del Hombre
Año:       1996

“La naturaleza no entiende de dinero, si no, el dinero crecería en los árboles, el dinero no es más que una invención del hombre, útil pero peligrosa”

Horizonte 0047 Gracias

Sección: Pensamientos
Autor:    César Camacho
Tema:    Gracias
Año:      2016

A veces el discurso de dar gracias por el hoy, se queda corto cuando de ti depende el que otros den gracias mañana. Noble es reconocer el momento de dar gracias cuando ya no queda nada más que hacer, pero fácil resulta dar gracias cuando no se han sopesado todas la alternativas. Difícil es leer lo justo en el umbral que separa el poder del no poder, una lección más de equilibrio que aprender.

Anailil 26-02-2016

Horizonte 0046 Un sueño real

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:     Un sueño real
Año:       2016
Un sueño real

Las botas se hunden en la nieve, al alzar la vista me dejo deslumbrar por un ocaso más tardío de lo que era hace dos meses atrás, aunque ya el invierno ha empezado a retroceder para dar paso a la primavera, aun hay blanco por doquier y no por menos ha dejado de sentirse ese frio que te recuerda a cada momento lo lejos que estas de casa. Todavía restan un par de horas para dejar este lugar perdido en las montañas de Norteamérica y mis botas entran a un parque desierto dejando tras de sí la misma columna de huellas. Un banco vacio frente a un paisaje de picos nevados, tan cercanos físicamente pero tan lejanos en la mente. A veces se acostumbra tanto la mente a soñar, que el cerebro digiere mejor el sueño que la realidad. Hoy recuerdo las huellas, la nieve y el ocaso, recuerdo haber estado allí como si hubiese sido un sueño, tanto así que te preguntas si a final de cuentas estuviste o no. Las huellas siguen hundiéndose hasta el final del parque y de la calle después de él hasta llegar a una estación de tren, súbitamente, de entre el bosque de pinos surge galopante un caballo de hierro de esos que no son muy comunes en casa y sientes que el sueño se dilata entre una experiencia y otra. Ya casi no queda luz, el bus viene por mí para arrancarme de mi sueño y, pacientemente, me desconecto a explicarle a mi mente que todo fue real y que mañana, como cada día, habrá una nueva chance de existir, como también la habrá para la nieve en las montañas, el tren en el bosque y las huellas en el parque.

Anailil 17-02-2016

Horizonte 0045 Marcas

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:     Marcas
Año:       2016
Marcas

Al nacer nuestra piel es suave y lisa como el pétalo de una rosa. Con el paso del tiempo, y por mucho artificio cosmético que usemos, nuestra piel se llena de marcas, aquella herida en la mano por una travesura a los diez, aquella picadura que se infectó por tanto caminar, aquella ampolla en el pie por no cambiar de zapatos a tiempo, los cayos en los dedos por pisar las cuerdas de la guitarra y el cuero del antebrazo curtido por el sol. Cada marca nos hace únicos y cada una tiene su historia. Al igual que en la piel, el tiempo hace mella en nuestro espíritu dejando así mismo sus huellas. Aquellos días en el pabellón de cirugía de un hospital capitalino, aquella cerveza compartida en un ocaso llanero, aquel rostro pidiéndote que no te vayas... Cierto es que mientras más son las marcas más crecemos, pero en ocasiones, éstas traspasan el umbral del crecimiento para convertirse en indiferencia, haciendo que lo superficial pierda importancia ante lo profundo. No importa cuántas sean las marcas ni cuan profundas sean, el aprendizaje que deja en nosotros la huella del tiempo, no debe ser una herramienta para crecer el ego o la indiferencia, sino para aprender de la experiencia y compartirla sin miramientos, como cuando vemos la lluvia caer y las estrellas brillar.

Anailil 17-02-2016

martes, 9 de febrero de 2016

Horizonte 0044 Infinito

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:    Infinito
Año:       2016
Infinito

 ¿Es posible concebir algo con la capacidad de contenerlo todo?, la lógica nos obliga a decir que no. Pero ¿cómo es posible que la cadena de contención sea infinita?, ¿cómo podemos asumir que todo tiene algo a su vez que lo contiene?, ¿cómo es posible contener el infinito? No es habitual hallar gente que se haga estas preguntas, ya leía yo, en alguna novela de Coelho, cómo algunas personas incluso no ven más allá de una esfera de cinco metros entorno a sí mismas. El asunto no es por menospreciar, a veces parece que mientras más se encierra una persona en sí misma, aferrándose a su propio ego individual, más se acerca a un estadio ideal de felicidad; caso contrario mientras más abierta es la esfera que contiene a la persona, su mente se abruma ante la cruda realidad e inmensidad del todo que la rodea, alejándose de la felicidad por sentirse atada a vivir en un sistema que funciona en torno a lo material, a lo banal, a lo superfluo. Siendo así, ¿es la clave de la felicidad aferrarse al ego, sintiéndose realizado por solo llenar sus metas individuales? Todo el planteamiento en si es un argumento injusto, duro de resolver en sí mismo. Como siempre, no me queda más que recurrir a mi filosofía-amiga de siempre, el equilibrio. No se trata ni del ego ni de lo abrumador que resulta sentirse parte de un todo infinito, se trata de ser feliz internamente, admirando el infinito encontrando paz en lo banal. Se trata de aferrarse a aquello que sólo es común a ambas cosas, esa palabra que da igual si esta en Maracay o en la galaxia de Andrómeda, ese algo que no tiene cabida ni es contenido en ninguna otra, son cuatro letras fáciles de leer pero difíciles de aceptar, es ese algo que llaman amor.

Anailil 07-02-2016

domingo, 7 de febrero de 2016

Horizonte 0043 Afganistán

Sección: Mis Lugares en el Mundo
Autor:    César Camacho
Tema:    Afganistán – El Minarete de Jam
Año:       2016

Afganistán – El Minarete de Jam


Y después de un tiempo sin emprender uno de estos viajes virtuales que tanto nos gustan por estos predios de ensueño geográfico, volvemos con otro lugar digno de apreciar, el cual, particularmente, siempre despertó mi atención por su antigüedad y su remota locación. Generalmente, cuando escuchamos acerca de Afganistán, se nos relata la historia de un país que, aun habiendo sido ocupado en diversas ocasiones, conserva una las más antiguas culturas y tradiciones del planeta. Oculto entre las montañas del centro norte del país, en la provincia de Ghor, se ubica uno de los íconos más representativos de dicha cultura, el Minarete de Jam. Pero claro, habría que comenzar por preguntarnos ¿qué es un minarete? El minarete, también llamado alminar, es una estructura con forma de torre que usualmente acompaña a la mezquita, el templo de culto de la fé islámica, la cual tiene por objeto facilitar el llamado a las cinco oraciones diarias de los musulmanes.  El Minarete de Jam, fue erigido por la civilización Gúrida entre los siglos XII y XIII en un estrecho valle fluvial ubicado a 1.900 metros sobre el nivel del mar. La Dinastía Gúrida fue una civilización de origen persa, apostada en la región del Jorasán Oriental entre el año 1149 y 1212. El Minarete, junto con el propio valle del río Hari, fueron declarados en 2002 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura), agregándole además el estatus de en peligro, debido a la situación de inestabilidad política del país, los continuos saqueos y la carencia de un programa de recuperación que garantice su perdurabilidad. La estructura alcanza los 65 metros de altura y fue construida con ladrillos cocidos consolidados con cal; no obstante, por encontrarse en la confluencia de dos ríos en el fondo de un valle escarpado, la acción de la dinámica fluvial ha erosionado el suelo en torno a la base del minarete, poniéndolo en riesgo. Entre otros rasgos representativos, el minarete posee una escalera de caracol interna utilizada otrora para alcanzar su cúspide, así como una compleja decoración con inscripciones hechas en cerámica, las cuales demuestran la tradición artística de la región. Bueno si, lo sé, deben estarse preguntando, ¿a quién se le ocurriría internarse en las montañas de Afganistán, sólo para ver esta torre de ladrillos viejos?, pues bien, creo que por el sólo gusto de visitar estas ruinas de más de 800 años de antigüedad en medio del más exótico de los paisajes que un fan de la geografía puede imaginar, bien vale la pena invertir en contratar un par de tanques T-72 para hacer el paseo, créanme ¡ya comencé a ahorrar!, y enhorabuena, cómo siempre les digo ¡nunca dejen de soñar!.
Panorámica del Minarete de Jam
 

Fotografía de David Adamec, 2006.