“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

viernes, 8 de enero de 2010

Horizonte 0002 Más allá de nosotros

Sección: Poesía
Autor:    César Camacho 
Título:    Más allá de nosotros
Año:       2007
 
Más allá de nosotros

Una gota cayó sobre la primera hoja que reposaba en la carpeta de trabajo, la tinta del bolígrafo hizo borrosa la palabra “latón”, miré al cielo y el gris plomo invitaba a la angustia. En el centro de la calzada, una brisa suave de lluvia arremolinaba el polvo sobre el que jugaban unos niños, de pronto una ráfaga de color pálido corrió hacia ellos, el miedo se apodera de una madre que protege a sus pequeños. El sonido de un zinc al doblarse con el viento, imagino la amenaza de la tempestad para aquello que se guarda debajo de él. Una figura oscura se divisa a unos metros y por cada segundo hay un millar de gotas más, al buscar un techo para guarecerme me acerco a ella y lo oscuro del color son bolsas para basura. Se escucha un lloriqueo, al apartar una bolsa-pared, aparecen un bebé y otros cuatro niños al cobijo del miedo, su madre está con ellos. La escena me retiene, la lluvia comienza a empaparme, mil años de vida no serían suficientes para rogar que aquella agua me cayera sólo a mí, habría andado un millar de pasos para tener el poder de dotar y guarecer. Suena un claxon, una camioneta gris plata viene por mí, al verla surge un enorme vacío por tener tanto y comprender tan poco. En el caminó soñé que todo lo que había visto era una ilusión y que nada de aquello existía en realidad, soñé que todo el mundo se llenaba de humildad y nadie permitía tanta miseria y oscuridad. Al despertar, un deseo enorme se apoderó de mí, que nadie olvide que existe algo porque luchar más allá de nosotros…

Anailil

“Dedicado a los héroes del Alto de la Represa de Soapire, Estado Miranda”

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