“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

martes, 30 de agosto de 2011

Horizonte 0005 Tiempo

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:    Tiempo 
Año:       2011
Tiempo

Son las 12:47 y cada segundo parece una eternidad, detrás del cristal de la inmensa torre, despunta la tarde en los rayos de un sol que recién ha consumido la mitad del día. No basta con apresurar los minutos que faltan, estos llegan solos, como subordinados de una inmensa balanza, donde el peso de los párpados juegan a sostener la conciencia entre un sueño realidad y un sueño inducido.

Decenas de kilómetros separan ese sueño de un lecho reparador, un beso en los labios y un te quiero encendido; kilómetros de asfalto llenos de mellas como la propia línea del tiempo, carente de garantías y rebosante de sorpresas, no es posible medir una realidad incierta a expensas de la distancia, no hay momento para decidir en cual curva virar, no hay nada escrito.

La nitidez de una realidad sólo domada por el tiempo, parece lejana observada a través del tornasol reflejado del cristal, apenas visible en el sopor de las primeras horas de una tarde que aparece como cualquier otra, sin lugar definido en una existencia prefabricada, limitada a los designios de una sociedad silente de conciencia.

De momento algo rompe el letargo, se siente un temblor, luego otro, la incomodidad se hace mayor, una articulación, luego otra, se percibe el paso del tiempo sobre la carne. La conciencia inducida del sueño, se desdobla de ese cuerpo mártir, para dar paso a la más humilde y antigua reflexión, ¿Para qué estamos aquí? y ¿Quiénes somos?

Una nube opaca el tornasol, el calor del cristal se hace tenue, las sirenas siguen sonando, el aceite caliente salta de un pistón a otro allá abajo, luego este se enfría y mañana iniciará de nuevo su rutina, pareciera que cada partícula de este universo está destinada a seguir un ciclo finito en el cual el aceite se fabrica y se quema, al igual que el sol, el asfalto, el cristal y la carne...

El tiempo no perdona y nosotros tampoco, dejemos de ser tiempo, dejemos de ser lo que nos han dicho que debemos ser, no mas letargo, no mas sueño, no mas lucha, la luz de hoy también será de mañana, no existe nada más, solo la voluntad. Veamos el detrito del asfalto, el bache, la grieta y el puente artífices del tiempo, cualquier cosa puede pasar...

El sol cae y también el tiempo, nunca hay vuelta atrás, aunque siempre hayamos deseado estar más allá, los granos de arena tarde o temprano se harán con nosotros, como legado ancestral del todo y la nada, algún día el cristal volverá a ser arena...

Anailil 26-08-2011

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