“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

miércoles, 8 de marzo de 2017

Horizonte 0061 Para Luisa

Sección: Eventos
Autor:    César Camacho
Tema:    Obituario
Año:      2017

Para Luisa

Languidece la tarde, un tímido cirro describe su trazo discontinuo en dirección al ocaso, tal cual una senda de luz que se pierde al claror de un momento, grabado en las sienes de las gentes. Así fueron aquellas semanas que la vimos trazar, al compás de sus sueños, su propia senda de luz, allí sentada al son del trazo sobre el papel y el trepidar de las letras, forjándose su propio ocaso, como cualquier otra vida cabalgando en el tiempo mientras se graba a sí misma, tal cual cirro, en la memoria de su gente. Memoria que no se ha de perder jamás, como jamás se perderá la esencia del trazo sobre el cielo, el plástico y la alfombra; menuda forma de expresar tiene el amor, cuando nos enseña que no hay tiempo más precioso para vivir que el ahora. No importa lo inesperado que el trascender de una vida pueda parecer, siempre, más tarde o más temprano, llegará el trazo al ocaso; divina plenitud la de apreciar cada contorno y cada tonalidad con el paso, así como la esencia que deja la presencia al andar, al rubor de la timidez o de la sonrisa al saludar, milagro que a diario nos recordará, que allí, alguna vez, en esa silla del número tres, hubo una senda física que nos acompañó con su tez y que hoy es parte de ese equipaje que llevamos en la sien, agradecidos siempre por el claror del sentir con calidez. Sea nuestra la virtud de sentir sus trazos aprendiendo a forjar los propios, como el agua en las tintes del ocaso, trazando su propia senda en cada contorno y en cada rubor.

Anailil 08-03-2017

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