“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

jueves, 4 de abril de 2019

Horizonte 0088 Ni un roce

Sección:  La Historia de Mis Canciones
Autor:      César Camacho
Título:      Ni un roce
Año:        2019

En estos tiempos de tanta oscuridad, aquellos que nos negamos a vivir en penumbras, siempre luchamos por vernos bañados de luz. Metafóricamente, la luz, llega a nuestras almas de muchas maneras, a saber, por cada sentido que tenemos. Hoy se me ha ocurrido compartir mi luz en forma de música, esa que no importa donde ni como estemos, siempre sentimos latir en la venas. Y es que pasa que, para los que somos sensibles a ella, cada canción nos recuerda alguna época, algún momento, algún rostro o alguna historia, eventos muchos de los cuales guardan relación con todos ustedes; he aquí algunas de esas historias:

Ni un roce - Ana Gabriel (1989)

En esa época las “rolas” solían comprarse en cassettes mezclados en la calle, referencia de la cual tomaría el hábito de grabar la música mezclada por más antagónicos que fueran los géneros. Y, como pasa con buena parte de “mi música”, fue esa vez mi tía Yadira la referencia para ampliar mi repertorio, justamente en uno de esos cassettes de románticas mezcladas que ella compraba, si mal no recuerdo, fue en la tercera pista del lado A que descubrí esta joya que hoy llevo en mi oídos y cuerdas de guitarra; fue aquella época de bibliotecas, cuando siempre acompañaba a mi tía al trabajo, en particular recuerdo fue en la Biblioteca Pública de Coche en Caracas, mi favorita de todas en las que ella trabajó, rodeada de árboles frondosos y una tranquilidad sublime. Era principios de los ‘90, sonaba “Ni un roce” y, como siempre, el rostro de alguna niña quedó prendado en mi memoria, justo allí en la barra de recepción, creo que su vestido era blanco, no creo recordar más.

Anailil 04-04-2019

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