Sección:
Caminos de inmigrante
Autor:
César Camacho
Título:
La crisis según Guinea
Año: 2019
Año: 2019
Ocurrió
que habían cambiado el personal de limpieza en la empresa debido a
una baja por enfermedad, de modo que, al amanecer, me sorprendió ver
un rostro amigable de tez oscura y acento portugués pidiendo las
llaves para iniciar el servicio. La multicultural Barcelona nunca
deja de sorprenderte, es de esas ciudades cuya identidad es en
realidad un todo, no hay un matíz exacto para definirla, es tanto
normal subir a un vagón de tren y escuchar una pareja hablando en
francés, como a un grupo de estudiantes en inglés, o a dos
jubilados en catalán. Por la cercanía, no sería extraño que aquel
despierto tipo proviniera de Portugal, pero yo tropical al fin y del
otro lado del océano, aún no caigo en cuenta de lo cerca que estoy
de Africa y su influencia. Acostumbrado a que no todo el mundo es tan
abierto en España para interactuar (relativamente), me limité a
saludar y entregarle las llaves correspondientes; pero, al rato, al
pasar a su lado para servirme una taza de café, me atajó:
-
¿Cómo te llamas?
- César - contesté aún sorprendido por el interés, y agregué: - ¿y tu?
- Soy Brune - contestó en un tono más portugués que nunca.
- Vale pues bienvenido - y tendiéndole la mano le ofrecí - si necesitas algo hazme saber.
- Gracias - contestó al tiempo que preguntaba: - ¿eres de Colombia o de Venezuela?
- César - contesté aún sorprendido por el interés, y agregué: - ¿y tu?
- Soy Brune - contestó en un tono más portugués que nunca.
- Vale pues bienvenido - y tendiéndole la mano le ofrecí - si necesitas algo hazme saber.
- Gracias - contestó al tiempo que preguntaba: - ¿eres de Colombia o de Venezuela?
Yo
todavía buscando comprender por qué en España confunden el acento
venezolano con el colombiano, contesté:
- ¡De Venezuela! - y Brune, alzando los ojos al techo exclamó:
- Oh, muchos problemas allí, mi país tiene muchos problemas, pero no estamos como ustedes, yo no entiendo como el país con las mujeres más hermosas puede estar así.
- Oh, muchos problemas allí, mi país tiene muchos problemas, pero no estamos como ustedes, yo no entiendo como el país con las mujeres más hermosas puede estar así.
No
hilando yo bien la relación entre las mujeres y la política (¿o tal
vez si?), me adelanté a la pregunta lógica:
- ¿De donde eres Brune?
- Soy de Guinea Bissau.
- Soy de Guinea Bissau.
Y
de allí mi torpeza de olvidar que cualquier acento portugués en
España puede provenir de las numerosas ex-colonias africanas (¡Se
vale coger un Atlas tíos!)
-
Y no solo las mujeres más hermosas - me apuré a complementar -
tenemos los más cotizados minerales, agua dulce, recursos forestales
y ¡hasta la cascada más alta del mundo! - y Brune, con pesadumbre y
levantando su mano a la altura del pecho con la palma abierta hacia
abajo, me cuenta:
- El otro día mi hija de 12 años me preguntó: Papá y ¿donde queda ese país tan bonito?, traté de explicarle que queda en América, cerca de un mar muy azul que llaman Caribe.
- El otro día mi hija de 12 años me preguntó: Papá y ¿donde queda ese país tan bonito?, traté de explicarle que queda en América, cerca de un mar muy azul que llaman Caribe.
Y
le dije yo a Brune:
-
Si bueno, esperamos que siga siendo azul y no de otro color más
oscuro, mi país es la nueva parcela que se disputan en la Guerra
Fría, aquella de Vietnam y Corea, y ya sabemos como terminó
aquello. Y Brune, muy culto, agregó otra vez con los ojos
expresivos:
-
Y también sabemos cuanto duró...
Anailil 23-05-2019
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