Autor: César Camacho
Tema: Ajedrez
Año: 2015
Como en el ajedrez, en la vida cada
quien mueve sus piezas a su propia usanza, a veces para bien y otras para mal;
es así como hacemos uso del único derecho inalterable con el cual nacemos, el
derecho a elegir. En una época en la que nos miramos según el color que
profesamos, más vale apuntar a la libertad de callar que al derecho de profesar
lo que pensamos y sentimos. Los peones caídos de un color son la gloria del
opuesto, aún cuando algunos ignoran porque cayeron. Peligrosa libertad ésta de
elegir cuando no se sabe cómo, ni por qué; derecho en favor de una visión
particular de beneficio, la cual bailotea al ritmo con que cada quien comanda
sus piezas. En el tablero no vale juzgar las jugadas, vale juzgar el por qué de
las mismas y si estas fungen como un artificio de la libertad propia o de la
libertad común.
Anailil
21-12-2015
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