“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 22 de mayo de 2016

Horizonte 0055 Ambición

Sección: Pensamientos
Autor:     César Camacho
Tema:     Ambición
Año:       2016

Mucho se ha dicho acerca de la ambición. Según el estereotipo sobre el cual hayamos sido forjados, la ambición podría bien interpretarse de maneras tan diversas como puntos de vista se pueden contar; mientras para algunos la ambición representa la acción de prosperar en función del bienestar, para otros representa el arte de avanzar sacando provecho de las ventajas propias ó, inclusive, de las desventajas de los demás. Ahora bien, sólo por diversión, pongámosle una gota de cosmología al asunto; si bien persiste el dilema de si el espacio-tiempo es o no finito, desde el punto de vista de la vida humana, tal como la conocemos, si lo es. Es decir, el tiempo del que disponemos para ambicionar a comprender aquella célebre frase de Gauguin: ¿De dónde venimos, Quiénes somos, A dónde vamos?, es sin lugar a dudas finito. Y siendo finito ese tiempo, como una pizza cuyos trozos se consumen vorazmente hasta acabarse, cabe preguntarse dentro de la misma analogía, qué proporción del tiempo, del que disponemos para comer nuestra pizza, consumimos tan sólo mientras llevamos cada trozo a la boca. Y de allí, que proporción del tiempo de vida que tenemos lo empleamos en trabajar, ganar dinero, ir al mercado, comprar la pizza o prepararla para poder llevárnosla a la boca. Ya he leído por allí como algunos fanáticos de los números se han puesto a contar estas cifras en años de vida, pero el tema va más allá, entre tanto más tiempo gastamos en proveer, menos tiempo solemos disponer para ambicionar a comprender aquello que va más allá de degustar un bocado. No se trata de tener menos bocados, ni de recibirlos gratis, se trata de tener tantos bocados como momentos para crecer internamente, porque la ambición más lógica resulta de aquello que nos hace crecer proyectando nuestro ser en su máxima expresión. El tiempo para crecer en lo físico jamás debe ser mayor al tiempo para crecer en lo interno.

Anailil 15-05-2016

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