Sección: Mis Lugares en el Mundo
Fotografía de Worldtraveller, 2004
Autor: César Camacho
Tema: Burundi – Lago
Tanganika
Año: 2017
Burundi
– Lago Tanganika
Gira la ruleta sobre el alfabeto,
apuntando en torno al mundo tal cual canica, sorteando destinos sobre un
minúsculo grano de arena dispuesto contra un todo infinito; la aguja se detiene
y ésta vez no toca hablar de arquitectura o religión, corresponde el turno a
algo más esencial que cualquier otra cosa sobre el planeta, el agua. Esta
semana en Mis Lugares en el Mundo, visitaremos
Burundi, una de las naciones independientes más pobres de África, apostada
contradictoriamente, junto al segundo cuerpo de agua dulce más voluminoso del planeta,
el Lago Tanganika. Aún en pleno Siglo XXI, el auge de la globalización tiende a
limitar el desarrollo de países sin salida al mar, mejor conocidos como landlocked,
condición que en la práctica, deprecia el valor estratégico de recursos
naturales como el agua dulce, base fundamental del poblamiento. Los países landlocked, poseen economías limitadas
por el costo que implica dar cabida a sus importaciones y exportaciones sin la
vía tradicional, a saber, a través del mar; no obstante, considerando el valor
de uso que representa el agua dulce para la vida humana, un enfoque endógeno
orientado a la gestión productiva del Tanganika, podría frenar la depresión
social de Burundi, aún a expensas de las leyes del comercio internacional. En
2004, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO), introdujo en Burundi, un proyecto para la instalación de
secaderos elevados, destinados a impulsar el aprovechamiento de la pesca
artesanal en la costa del lago, elevando sus estándares de rendimiento y
salubridad. A pesar de la corta duración del proyecto FAO, el impacto de la
experiencia aportada se ha dejado sentir en la economía local, generando nuevas
fuentes de empleo y ampliando mercados que elevan la ingesta nutricional de
todo Burundi meridional. En este sentido, el enfoque que prioriza el agua como
vía de comunicación, podría, en un futuro no muy lejano, ser revertido en favor
de una visión más humana del recurso, convirtiendo incluso países landlocked, en espacios prósperos en
términos de calidad de vida y sustentabilidad, estatus proporcionado por la
disposición de un elemento en prospectiva, escaso. Hablar de progreso en países
como Burundi, implica albergar una esperanza que va más allá de la simple renta
económica y el crecimiento de las reservas internacionales; se trata en
definitiva, de hallar modelos de gestión endógena dirigidos a diezmar la
pobreza del oriundo, fronteras aparte; visión de humanismo simbiótico que
equilibra cada gota de vida con el fragor de la sangre.
Atardecer
sobre el Lago Tanganika
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Fuentes
consultadas:

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