“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

martes, 9 de febrero de 2016

Horizonte 0044 Infinito

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:    Infinito
Año:       2016
Infinito

 ¿Es posible concebir algo con la capacidad de contenerlo todo?, la lógica nos obliga a decir que no. Pero ¿cómo es posible que la cadena de contención sea infinita?, ¿cómo podemos asumir que todo tiene algo a su vez que lo contiene?, ¿cómo es posible contener el infinito? No es habitual hallar gente que se haga estas preguntas, ya leía yo, en alguna novela de Coelho, cómo algunas personas incluso no ven más allá de una esfera de cinco metros entorno a sí mismas. El asunto no es por menospreciar, a veces parece que mientras más se encierra una persona en sí misma, aferrándose a su propio ego individual, más se acerca a un estadio ideal de felicidad; caso contrario mientras más abierta es la esfera que contiene a la persona, su mente se abruma ante la cruda realidad e inmensidad del todo que la rodea, alejándose de la felicidad por sentirse atada a vivir en un sistema que funciona en torno a lo material, a lo banal, a lo superfluo. Siendo así, ¿es la clave de la felicidad aferrarse al ego, sintiéndose realizado por solo llenar sus metas individuales? Todo el planteamiento en si es un argumento injusto, duro de resolver en sí mismo. Como siempre, no me queda más que recurrir a mi filosofía-amiga de siempre, el equilibrio. No se trata ni del ego ni de lo abrumador que resulta sentirse parte de un todo infinito, se trata de ser feliz internamente, admirando el infinito encontrando paz en lo banal. Se trata de aferrarse a aquello que sólo es común a ambas cosas, esa palabra que da igual si esta en Maracay o en la galaxia de Andrómeda, ese algo que no tiene cabida ni es contenido en ninguna otra, son cuatro letras fáciles de leer pero difíciles de aceptar, es ese algo que llaman amor.

Anailil 07-02-2016

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