Autor: César Camacho
Título: Infinito
Año: 2016
Infinito
¿Es posible
concebir algo con la capacidad de contenerlo todo?, la lógica nos obliga a
decir que no. Pero ¿cómo es posible que la cadena de contención sea infinita?, ¿cómo
podemos asumir que todo tiene algo a su vez que lo contiene?, ¿cómo es posible
contener el infinito? No es habitual hallar gente que se haga estas preguntas,
ya leía yo, en alguna novela de Coelho, cómo algunas personas incluso no ven
más allá de una esfera de cinco metros entorno a sí mismas. El asunto no es por
menospreciar, a veces parece que mientras más se encierra una persona en sí
misma, aferrándose a su propio ego individual, más se acerca a un estadio ideal
de felicidad; caso contrario mientras más abierta es la esfera que contiene a la
persona, su mente se abruma ante la cruda realidad e inmensidad del todo que la
rodea, alejándose de la felicidad por sentirse atada a vivir en un sistema que
funciona en torno a lo material, a lo banal, a lo superfluo. Siendo así, ¿es la
clave de la felicidad aferrarse al ego, sintiéndose realizado por solo llenar
sus metas individuales? Todo el planteamiento en si es un argumento injusto,
duro de resolver en sí mismo. Como siempre, no me queda más que recurrir a mi
filosofía-amiga de siempre, el equilibrio. No se trata ni del ego ni de lo
abrumador que resulta sentirse parte de un todo infinito, se trata de ser feliz
internamente, admirando el infinito encontrando paz en lo banal. Se trata de
aferrarse a aquello que sólo es común a ambas cosas, esa palabra que da igual
si esta en Maracay o en la galaxia de Andrómeda, ese algo que no tiene cabida
ni es contenido en ninguna otra, son cuatro letras fáciles de leer pero difíciles
de aceptar, es ese algo que llaman amor.
Anailil
07-02-2016
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