“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

domingo, 4 de octubre de 2015

Horizonte 0011 Talentos

Sección: Poesía
Autor:     César Camacho
Título:     Talentos
Año:        2014

Talentos

Otro largo día frente al computador, el que no puede ser nombrado en alza y el petróleo a la baja. Me lanzo a las calles caraqueñas para adivinar la ruleta de las próximas horas. Ante mi se abre una Sabana Grande llena de vida como una enorme colmena, el reloj de La Previsora marca las 5:15 y de pronto un mar de gente aparece mientras mil mentes anhelan llegar a casa. Decido ganar tiempo mientras me pregunto si se gana o nace con él. Al perderme en la trama de un drama hollywoodense post-apocalíptico dedicado al debate entre la paz sumisa y la lucha por lo que algunos llaman libertad, no puedo evitar preguntarme cual es esa libertad tan proclamada. Echo a andar de vuelta para ir a casa, gentes de diferentes clases sociales salen del centro comercial para adentrarse a las calles caraqueñas. Sigo andando, es jueves pero al pasar por un tecnológico todos los alumnos celebran en alcohol el ser dueños de su tiempo y haber acabado las clases del día, de pronto la penumbra se apodera de la calle mientras un transexual ofrece sus servicios con la mirada, al asecho de un poste de luz furtivo dos obreros comparten una tercia negra mientras cruza la calle un grupo de tres mujeres con una niña y un vacío de cerveza. Una luz rojiza se deja entrever en un pórtico mientras dos compadres celebran su juerga en un burdel que aun vibra con sus ganas, doblo la esquina y un sinfín de bares abiertos de par en par dan cuenta de un tiempo que, no importa como lo llames no olvida que casi es diciembre y con él salen a relucir los más hermosos pero también los más oscuros talentos del ser humano. El edificio con forma piramidal indica en su cima las 8:15, el tiempo ha cambiado sus dígitos pero no así un mundo sórdido, perdido entre el ser y el no ser, perdido entre lo real y lo ficticio. 

Anailil 27-11-2014

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