Sección: Poesía
Autor: César Camacho
Sientes que todo a tu alrededor es un poco más claro, un poco mas inteligible y avanzas buscando esa claridad, el destello de una luz te sorprende en el rostro y avanzas más rápido sin saber a dónde vas a llegar. La luz se intensifica, el fuerte resplandor enceguece la visión e invita a recordar cuan bello es todo aquello por lo cual no hay que preocuparse, todo aquello que nos fue regalado sin más todo aquello que siempre estuvo y ha estado allí para nosotros. Mil y un sueños que hemos perseguido y que siempre hemos tenido a nuestro lado. A cada paso el aura nos invita a regocijarnos con el resplandor que nos espera al final de la oscuridad, nuestra alma nos invita a correr más rápido para lograr la luz, como luna llena plena podemos ver la salida del agujero, corremos más rápido, la ansiedad nos invade, creemos que el tiempo se acaba, tropezamos, caemos de bruces, levantarse es un esfuerzo copioso e inconmensurable. Nuestras piernas logran la proeza de ser astillas en el suelo otra vez, seguimos corriendo, la luz nos invade, ya casi estamos en ella, de pronto no hay oscuridad, estamos allí no mas no hay más para donde correr, hemos llegado a lo que creemos era nuestro destino al correr, de pronto un espejo, un reflejo, podemos vernos en él, una tez, un brillo, una esperanza, Eres tú mismo! ¿Has viajado a través de nada para llegar a ti mismo? La esencia de todo está en ti mismo. La esencia del mundo está en ti mismo. De pronto ves un bebé, misma tez, mismo brillo, misma esperanza. Ves unos padres y madres, abuelos y abuelas, hermanas, hermanos y amigos. El bebé crece y padece y al final está ese reflejo otra vez. La sonrisa de quienes acompañaron al bebé la tienes tú ahora. Su esencia está contigo, la gloria del ayer es tu gloria ahora, la energía y fuerza del latir, del correr, del tropezar y levantar vive en ti como vivió en muchos de aquellos que soñaron en sí mismos al verte nacer como símbolo de la esperanza que sembraste cuando con tu luz invadiste por siempre los corazones de aquellos que hoy también están contigo cada día, cada hora cada minuto y cada segundo de tu vida…porque tu esperanza eres tú mismo y nada más.
Anailil 2008 Autor: César Camacho
Título: Esperanza
Año: 2008
Esperanza
Sientes que todo a tu alrededor es un poco más claro, un poco mas inteligible y avanzas buscando esa claridad, el destello de una luz te sorprende en el rostro y avanzas más rápido sin saber a dónde vas a llegar. La luz se intensifica, el fuerte resplandor enceguece la visión e invita a recordar cuan bello es todo aquello por lo cual no hay que preocuparse, todo aquello que nos fue regalado sin más todo aquello que siempre estuvo y ha estado allí para nosotros. Mil y un sueños que hemos perseguido y que siempre hemos tenido a nuestro lado. A cada paso el aura nos invita a regocijarnos con el resplandor que nos espera al final de la oscuridad, nuestra alma nos invita a correr más rápido para lograr la luz, como luna llena plena podemos ver la salida del agujero, corremos más rápido, la ansiedad nos invade, creemos que el tiempo se acaba, tropezamos, caemos de bruces, levantarse es un esfuerzo copioso e inconmensurable. Nuestras piernas logran la proeza de ser astillas en el suelo otra vez, seguimos corriendo, la luz nos invade, ya casi estamos en ella, de pronto no hay oscuridad, estamos allí no mas no hay más para donde correr, hemos llegado a lo que creemos era nuestro destino al correr, de pronto un espejo, un reflejo, podemos vernos en él, una tez, un brillo, una esperanza, Eres tú mismo! ¿Has viajado a través de nada para llegar a ti mismo? La esencia de todo está en ti mismo. La esencia del mundo está en ti mismo. De pronto ves un bebé, misma tez, mismo brillo, misma esperanza. Ves unos padres y madres, abuelos y abuelas, hermanas, hermanos y amigos. El bebé crece y padece y al final está ese reflejo otra vez. La sonrisa de quienes acompañaron al bebé la tienes tú ahora. Su esencia está contigo, la gloria del ayer es tu gloria ahora, la energía y fuerza del latir, del correr, del tropezar y levantar vive en ti como vivió en muchos de aquellos que soñaron en sí mismos al verte nacer como símbolo de la esperanza que sembraste cuando con tu luz invadiste por siempre los corazones de aquellos que hoy también están contigo cada día, cada hora cada minuto y cada segundo de tu vida…porque tu esperanza eres tú mismo y nada más.
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