“El amor es siempre paciente y amable. Nunca es celoso. El amor nunca es jactancioso o presumido. Nunca es descortés o egoísta. No es ofensivo y no es resentido. El amor no toma placer de los pecados de las otras personas, pero se deleita de la verdad. Está siempre listo para perdonar, para confiar, para creer, para esperar, y para soportar lo que tenga que venir” Pasaje Bíblico versión de Nicholas Sparks.

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela

Atardecer en Camoruco, Estado Aragua, Venezuela
Autor: C. Camacho 2009

sábado, 31 de octubre de 2015

Horizonte 0025 Un perro con todo

Sección: Fábulas Urbanas
Autor:     César Camacho
Título:    Un perro con todo
Año:       2015
 
A dios gracias es viernes otra vez, pero el privilegio se paga caro, como es habitual no falta el sin-oficio que se antoja de pedir información a las tres de la tarde. A esa hora un viernes las neuronas claman cebada y no coordenadas en un mapa. Mientras busco el condenado número que se me perdió de la pantalla veo en el reflejo de la ventana la tormenta que se avecina, pero como yo nací porfiao, ¿o me hicieron? el trabajo hay que terminarlo, así soy yo. Mas tarde de lo habitual llego a La Bandera bajo el palo de agua y me interno en la terminal solo para ver materializar la pesadilla, un mar de gente agolpada buscando en que rayos bus montarse, tal cual la película aquella del meteorito que nos va a matar a todos un día de estos, ¿o era un cometa?, da igual. Me avispo, como siempre en estos casos atento al pregonar de los avances, ¡Valencia 400!, muy caro son 3 birras menos; luego al poco rato sale el mismo avance, ¡Valencia 300 Ejecutivo!, birra y media más ¡ahora si es negocio!. Al subir resulta que el ejecutivo tiene menos espacio entre asientos que una alcancía tipo coxis, acto seguido empotro mis 1,80 metros como mejor pude junto a la ventana y ahí mismo el hijo de su mama del puesto de adelante echa todo el respaldo hacia atrás hasta casi arrancarme los pulmones, me cambio al puesto del pasillo y se acerca un tipo de 2 metros con un bate de béisbol en la mano y me pide permiso para sentarse en el cuchitril de al lado, yo pensaba que ni con mantequilla pero el muy rata entro en el puesto dejando una estela a cloaca que me hizo reflexionar, ¡ya está!, seguro pise caca antes de subir al bus!. Tras casi dos horas buscando el origen de la peste nos agarró la gran cola en Paracotos y el tipo de al lado me pregunta que por donde vamos, entonces lo supe, el aliento de aquella alimaña me hizo recordar aquella cuña del tipo con cara de pendejo que mientras la jeva lo abraza una voz escrita en off le pregunta: "¿te comiste un perro con todo?"; pero como vivimos presos de la escasez, forje en mi mente siempre humanitaria la idea de que aquel pobre tipo no consiguió crema dental ese día, a fin de cuentas todos debemos lidiar con nuestra propias cargas en la vida. Me coloqué los phonos y al pulsar play el chofer hizo girar la rueda, era vallenato otra vez...


Anailil 16-10-2015

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