Autor: César Camacho
Título: Tiempo otra vez
Año: 2014
Tiempo otra vez
Papeles sobre la mesa,
palabras que vienen y van. Un parpadeo de más evidencia las horas tempraneras
que se acumulan. No hay acuerdos pero, ¿habrá esperanza? Una reunión más que
termina y palabras que se dejan fluir en el computador. Después de un mes se
vislumbra el atardecer sobre el valle de la juventud, aquel que vio triunfar a
José Félix Ribas, aquel que sirve de entrada a la planicie que, cual jardín,
vio nacer a mis retoños. Hasta los frijoles se hacen largos de acarrear cuando
sientes la ansiedad de aclarar la garganta con un néctar de cebada a la sombra
de un samán aragüeño. Y es que bien vale la pena vender el tiempo a cambio de
ver crecer flores en tu jardín, cada color, cada brillo, cada sonrisa. Si, a
veces es tiempo el que solemos vender y no nuestros talentos cuando salimos a
ganarnos el día, y somos dichosos cuando de esa venta logramos que le mundo
gane algo útil. Hojas de papel sobre la mesa, verdes hojas que caen al final
del invierno tropical, palabras que muchos dicen pero nadie escribe, samanes
que muchos ven pero nadie disfruta. Ávidos pasos cuesta abajo, ya no valen las
horas tempranas ni el tiempo vendido, otro mar de hormigas en Sabana Grande y
al fondo, como siempre a la espera, el mismo reloj al tope del mismo edificio
piramidal nos recuerda que el tiempo solo es tiempo cuando lo vivimos gozando
lo que somos, somos hierba, somos flores, somos vida, mientras allá atrás, en
algún lugar, los papeles aun reposan en la mesa y las palabras hacen eco en las
paredes como vestigio de ese tiempo que no es tiempo, de ese algo que paso y
que ya no está. Son las 4:00 pm, es viernes, vuelvo a ser tiempo otra vez.
Anailil 2014
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